La entrevista es probablemente el formato que más grabamos: documentales, vídeos corporativos, testimonios de clientes, piezas para redes. Parece sencillo (una persona, una cámara y preguntas), pero precisamente por eso es donde más se notan los descuidos.
Te contamos cómo preparamos y grabamos una entrevista en El Viento Media y qué errores conviene evitar.
Antes de grabar: el sitio lo decide casi todo
La localización condiciona la luz, el sonido y lo cómodo que se siente el entrevistado. En el scouting miramos tres cosas:
- Ruido: neveras, aires acondicionados, tráfico, obras. Lo que tu oído ignora, el micrófono lo registra. Si un aparato se puede apagar, se apaga durante las tomas (y se apunta para volver a encenderlo, sobre todo si es una nevera).
- Profundidad: dejar distancia detrás del entrevistado permite separarlo del fondo y desenfocarlo. Pegarlo a una pared aplana la imagen y complica la iluminación.
- Coherencia: una cocinera en su cocina, un agricultor en su campo. El fondo debe contar algo de la persona sin robarle protagonismo.
En exterior, además, la luz cambia: una entrevista larga al sol puede empezar y acabar con una luz muy distinta, y eso se nota al montar. Mejor sombra abierta o cielo cubierto que sol directo.
El encuadre
Mirada a cámara o fuera de cámara
Es la primera decisión, y define el tono de la pieza:
- Mirada fuera de cámara: el entrevistado habla con el entrevistador, situado junto al objetivo. Es el lenguaje clásico del documental y relaja a quien no está acostumbrado a la cámara. Cuanto más cerca del eje del objetivo se coloque el entrevistador, mejor se conecta con los ojos.
- Mirada a cámara: la persona se dirige al espectador. Funciona en testimonios o mensajes institucionales, pero a mucha gente le cuesta sostener la mirada a un objetivo sin parecer rígida. Los sistemas tipo teleprompter que proyectan la cara del entrevistador sobre el objetivo ayudan mucho.
Composición
La regla de los tercios sigue siendo la base: los ojos en torno al tercio superior y el sujeto desplazado a un lado, dejando aire hacia donde mira. Si ese espacio queda detrás de la nuca, la imagen se siente incómoda. Cuida también el aire sobre la cabeza: ni cortar la frente ni dejar un vacío enorme.
Dos cámaras mejor que una
Siempre que se puede, grabamos con dos cámaras: un plano medio y un primer plano desde un ángulo algo distinto. Permite cortar frases en montaje sin que se note el salto y da variedad en entrevistas largas. Con una sola cámara, cada corte hay que taparlo con recursos.
Si mezclas cámaras, iguala cadencia (en España lo habitual son 25 fotogramas por segundo), balance de blancos y, si es posible, perfil de color.
La luz
El esquema de partida es la iluminación de tres puntos:
- Luz principal: la más fuerte, a un lado de la cámara y algo por encima de los ojos. Suele colocarse en el lado hacia el que no mira el entrevistado, iluminando la parte de la cara más alejada de la cámara, lo que da más volumen.
- Luz de relleno: suaviza las sombras que deja la principal. Puede ser otro foco a menor intensidad o, simplemente, un reflector.
- Contraluz: desde detrás y arriba, dibuja un borde de luz en el pelo y los hombros que separa a la persona del fondo.
En documental es habitual usar una ventana como luz principal y reforzarla para que todo se vea natural. La regla práctica: suave casi siempre. Una fuente grande y difusa favorece a cualquier cara; un foco pequeño y directo marca arrugas y brillos.
Un detalle que se olvida: las gafas. Mueve la luz principal hasta que el reflejo desaparezca de los cristales; es mucho más fácil en set que en postproducción.
El sonido: siempre por duplicado
En una entrevista, el audio es el contenido. Si el sonido falla, la entrevista no existe. Por eso trabajamos con dos fuentes:
- Micrófono de solapa (lavalier): colocado en el pecho, a un palmo aproximado de la boca. Da una voz cercana y constante aunque la persona gire la cabeza.
- Micrófono de cañón en pértiga o pie: justo fuera de cuadro, por encima y apuntando a la boca. Su sonido es más natural y sirve de respaldo si la petaca roza con la ropa.
Lo ideal es grabar ambos en pistas separadas en una grabadora externa, con niveles que dejen margen para los momentos en que alguien se ríe o sube la voz. Y antes de terminar, graba un minuto de silencio en la sala con todo el equipo quieto: ese ambiente (room tone) es oro en edición para tapar cortes.
Si quieres profundizar en esta parte, tienes nuestra guía de sonido directo en rodaje.
Durante la grabación: dirigir a la persona
La técnica sostiene la entrevista, pero lo que la hace buena es la persona que habla. Algunas cosas que nos funcionan:
- Charla previa sin presión. Unos minutos de conversación mientras se ajustan luces rebajan los nervios más que cualquier indicación.
- Pide respuestas completas. Si el entrevistador no sale en el montaje, la respuesta debe entenderse sola: no "En 2015", sino "Empecé con el proyecto en 2015".
- No hagas ruido. Nada de "ajá" o "claro" mientras habla; asiente en silencio. Cada sonido ensucia una respuesta que quizá quieras usar.
- Deja silencios. Espera un par de segundos antes de la siguiente pregunta. A menudo lo mejor llega ahí, cuando la persona añade algo que no tenía preparado.
- Vigila la continuidad. Un vaso que aparece y desaparece o una chaqueta que se abre complican el montaje.
Errores frecuentes
- Grabar sin auriculares y descubrir el ruido en la sala de edición.
- Fondos con ventanas quemadas o pantallas encendidas que distraen.
- Un balance de blancos automático que cambia a mitad de la entrevista.
- No grabar recursos: planos de manos, del espacio, de la persona trabajando. Son los que permiten cubrir cortes y dar aire al relato.
- Llenar la tarjeta o agotar la batería en mitad de la mejor respuesta. Revisa ambas antes de cada bloque.
En resumen
Una buena entrevista se prepara antes de que alguien diga "grabando": el sitio se elige por cómo suena y no solo por cómo se ve, se encuadra pensando en el montaje, se ilumina con luz suave, el sonido se graba por duplicado y se cuida a la persona para que hable como lo haría fuera de cámara.
Si preparas un documental, un vídeo corporativo o una serie de testimonios, en El Viento Media podemos ayudarte de principio a fin.